18_05_04

NOVENA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, Día 3




ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


+Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, a s í c o n f í o e n v u e s t r a b o n d a d y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.



ORACION PREPARATORIA

Santísima Virgen de Fátima, Madre del Verbo encarnado, tesorera de los bienes del Cielo y refugio de los que somos miserables pecadores; a vuestro corazón maternal recurrimos con fe viva y filial cariño, pidiéndoos la gracia de jamás cometer el pecado mortal y de hacer siempre la voluntad de Dios. Con la confianza que nos inspiran los innumerables prodigios que obráis constantemente en aquellos benditos lugares de Fátima y por medio de vuestras milagrosas imágenes. Dirigimos nuestros ruegos a vuestro Corazón Inmaculado, seguros de que, al oír nuestras humildes súplicas, nos alcanzaréis el favor que os pedimos en esta Novena, si es para mayorGloria de Dios, honor vuestro y provecho de nuestras almas. Amén.


Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!



DIA TERCERO 

Consideración

HUMILDAD DE MARIA
 

Es la humildad el fundamento de la santidad.  Así como no puede Ser firme y sólido el edificio que se construya sobre débiles y superficiales cimientos. así tampoco el edificio de la virtud podrá ser fuerte y valedero sin la base profundísima de la humildad... La Virgen Nuestra Señora fue humilde, tan humilde. que se hizo esclava del Señor; Ecce ancilla Domini... (Luc. I, 38).
Y como el que se humilla será ensalzado, DIOS la elevó a la categoría de Madre suya. constituyéndola Reina de cielos y tierra. Así, dice el franciscano San Bernardino de Sena, que no hubo en el mundo criatura más exaltada que María. porque tampoco hubo ninguna que se haya humillado tanto como Ella.
Al aparecer en Fátima, no escogió como teatro de sus misericordias sino el párale agreste y solitario de la Cova de Iria; se prendó de unos humildes y sencillos pastorcitos, que apacentaban mansos rebaños. y los hizo sus más íntimos confidentes. Con preferencia a Otros lugares donde abundan el lujo y la riqueza, quiso fijar sus plantas y su morada en aquel desconocido rincón que. a los pocos años, los prodigios más estupendos convirtieron en uno de los santuarios más famosos del mundo, y donde se reúnen para alabar y ensalzar a María muchedumbres incontables, hasta ahora nunca vistas en la historia hagamos el firme propósito de imitar al Purísimo Corazón en su humildad. Prácticamente, nunca hablemos de nuestra propia persona, busque más el silencio y el retiro y rehuyamos la alabanza humana. flor de un día, no más. Confiemos en la divina promesa: <<EI que se humilla será ensalzado• (Luc. XIV, ll), seguros de que en el Cielo seremos alabados y glorificados. como lo fue nuestra Santísima Madre.






Lección Histórica

SEGUNDA APARICION

Los tres niños. fieles a la consigna recibida en la visión anterior, se hallaban al mediodía del 13 de junio en el lugar de la cita, rodeados de unas cincuenta personas que por curiosidad los habían seguido. En esta aparición les recomendó otra vez Señora el rezo cotidiano del Rosario, que volvieran el día 13 del mes siguiente y que aprendieran a leer. Luego, bajo secreto, les manifestó su porvenir. Como Lucia pidiera a la Señora que los llevara al Paraíso. ésta le contestó:
—Si. a Jacinta y a Francisco vendré a llevármelos pronto. Tú, empero, debes permanecer aquí abajo más tiempo. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar.
—Entonces —preguntó la niña muy triste— ¿habré de quedarme sola?
—No, hija mía. Jamás te abandonaré. Mi corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te llevará a DIOS.
Al pronunciar estas palabras, la Santísima Virgen abrió sus manos y reverberó sobre los niños una luz inmensa, en la que se veían como sumergidos en Dios. Por delante, a la derecha de la aparición, se veía un Corazón. circundado de espinas que lo punzaban por todas partes. Era el Inmaculado Corazón de María, afligido por los muchos pecados del mundo, y que pedía penitencia y reparación. 
Reflexión

Los teólogos sostienen que seguramente María sería una adolescente cuando el Ángel Gabriel le transmitió el anuncio de salvación de parte de Dios. Ese día, Dios reveló a María su vocación y el papel que jugaría en la salvación del mundo. Le reveló que él tenía un Hijo que vendría al mundo para salvar a todos los hombres del pecado, la muerte y el dominio de Satanás. Dios le pidió a María, la nueva Eva, que fuera la madre virgen de su Hijo eterno. Su plan dependía del “Sí” de María. Dios quería abrir las compuertas de la misericordia a la humanidad a través del consentimiento de María para ser la Madre virgen de Dios hecho hombre. Dios, que no necesita a nadie para hacer lo que se propone, quiso enviarnos a su Hijo a través del asentimiento de fe de María.
María ofició ante Dios de representante del Pueblo de Israel, y más aún, de todo el género humano. En ese momento, todo dependió de su  Fiat, de su hágase en mí según tu palabra. En el Concilio Vaticano II, la Iglesia enfatizó la idea de la participación activa de María en la redención del mundo. Los Padres conciliares recordaron las palabras de San Ireneo de Lyon, obispo del siglo II.
Así María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús, y al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con El y bajo El, con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres. Como dice San Ireneo, “obedeciendo, se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano.” Por eso no pocos Padres antiguos afirman gustosamente con él en su predicación que “el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; que lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la virgen María mediante su fe;” y comparándola con Eva, llaman a María «Madre de los vivientes,” afirmando aún con mayor frecuencia que “la muerte vino por Eva, la vida por María” (Lumen Gentium, 56).
A través del poder del Altísimo que la cubrió con su sombra, María abrazó a Cristo, primero con su mente por la fe, luego con su corazón por medio de la esperanza y la caridad, y finalmente con su cuerpo mediante el milagro que sólo Dios podía realizar. Ella consintió con todo su ser su maternidad virginal con la plena conciencia de que su hijo se llamaría Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21). Con su fiat, María nos dió a Jesús, por lo cual en los planes de Dios, es la humana causa de nuestra salvación. Todo lo bueno en nuestras vidas, lo debemos a María, la Causa de nuestra alegría.


Oración

Dios, Padre Todopoderoso, cuando María se entregó a tu Palabra, concibió a Cristo primero en su mente por la fe, después en su corazón por la esperanza y el amor, y finalmente en su cuerpo por obra de tu Espíritu Santo. Gracias a su deseo de ser la madre de tu Hijo, María abrió para todos los hombres las compuertas de tu amor misericordioso. Que ella ayude a todos los hombres a vivir en fe, esperanza y caridad, obedeciendo tu voluntad. Que ella nos recuerde siempre que lo que Tú quieres es dar la salvación a nuestros hermanos por medio de nuestra fe y buenas obras. Ayúdanos a aceptar plenamente nuestra responsabilidad en la lucha contra la cultura de la muerte y la promoción de la cultura de la vida en nuestra sociedad. Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén.


ORACION FINAL

¡Oh Dios!, cuyo Unigénito con Su vida, muerte y resurrección nos ha merecido el premio de la eterna salvación: Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos los ejemplos que contienen y consigamos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


JACULATORIA

¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!














NOVENA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, Día 2




ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


+Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, a s í c o n f í o e n v u e s t r a b o n d a d y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.



ORACION PREPARATORIA

Santísima Virgen de Fátima, Madre del Verbo encarnado, tesorera de los bienes del Cielo y refugio de los que somos miserables pecadores; a vuestro corazón maternal recurrimos con fe viva y filial cariño, pidiéndoos la gracia de jamás cometer el pecado mortal y de hacer siempre la voluntad de Dios. Con la confianza que nos inspiran los innumerables prodigios que obráis constantemente en aquellos benditos lugares de Fátima y por medio de vuestras milagrosas imágenes. Dirigimos nuestros ruegos a vuestro Corazón Inmaculado, seguros de que, al oír nuestras humildes súplicas, nos alcanzaréis el favor que os pedimos en esta Novena, si es para mayorGloria de Dios, honor vuestro y provecho de nuestras almas. Amén.


Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!



DIA SEGUNDO 

Consideración 

FE DE MARIA

La fe es la virtud más necesaria a nuestras almas, porque es la base de la religión. <<Sin la fe —dice San Pablo— es imposible agradar a Dios>> (Hebra XI. 6). Esta virtud brilló en grado 
eminente en María Santísima, pero de una manera práctica. enseñándonos que la fe, sin las obras está muerta... En premio de ese espíritu de fe que desbordó de su alma mientras vivió en el mundo. mereció oír este elogio inspirado por el Espíritu Santo; <<Bienaventurada eres tú que has creído. pues Se realizarán las cosas que te han dicho de parte del Señor>> (Luc_ I. 45). 
Si meditamos con frecuencia en el Mensaje de Fátima, aumentaremos en nosotros la virtud de la fe, cuyo exquisito aroma impregna todo aquel ambiente sobrenatural de la Sierra del Aire, donde de se dignó aparecer la Virgen María. Creeremos en DIOS y en la vida del espíritu, en el tiempo y en la eternidad. en el dolor, en el pecado y en el infierno. Y no nos extrañará <<ver esta Cova de Iría transformada en fuente, manantial de gracias soberanas, de prodigios físicos y, mucho más, de milagros morales. que a torrentes de aquí se derraman por todo Portugal y, saliendo por las fronteras, se van esparciendo por toda la Iglesia y por todo el mundo (Pío XII en la alocución radiada en el acto de la Coronación de la Santísima Virgen de Fátima, el 13 de mayo de 1946.)
Avivemos, pues, -en nuestra pobre Inteligencia la antorcha de esta preciosa virtud y ella Impedirá que nos extraviemos por sendas de perdición. Pidamos a la que es Madre y Maestra de la fe, Creer con absoluta certeza las verdades necesarias a nuestra salvación, viviendo vida de fe, conservándola, aumentándola y estimándola como el más hermoso de los tesoros que podemos poseer. 








Lección Histórica

PRIMERA APARICION DE NUESTRA SEÑORA

Trece de mayo de 1917. Por vez primera se aparece la Santísima Virgen a los tres niños en la Cova de Iría. Hacia el mediodía los asustó la luz de un relámpago. Suponiéndolo anuncio de próxima tempestad. comenzaron a recoger las 
ovejas para volver a casa. Un segundo relámpago los detuvo. Miran alrededor y ven a su lado, sobre una pequeña encina, a una hermosísima Señora, más refulgente que el sol, la cual los tranquiliza diciéndoles:
—NO tengáis miedo, que no os haré mal alguno.
—¿De dónde sois vos? —preguntó Lucia.
—Yo soy del Cielo.
—Y ¿a qué habéis venido?
—He venido a suplicaros que os juntéis aquí seis veces seguidas. el 13 de cada mes. En octubre os diré quién Soy y qué quiero de vosotros.
—Venís del Cielo,  y yo ¿iré al Cielo?
—Si —respondió la Señora.
—¿Y Jacinta?
—También.
—¿Y Francisco?
—También él; pero antes habrá de rezar muchos rosarios —dijo la Señora. mirándolo fijamente con expresión de bondad y de materna reprensión.
Después añadió: ¿Queréis ofrecer a Dios sacrificios y aceptar todos los sufrimientos que Él os envíe, en reparación de los pecados que ofenden a su divina Majestad? ¿Queréis sufrir por la conversión de los pecadores, para reparar las blasfemias y todas las Ofensas que se hacen al Inmaculado Corazón de María?
—Sí, lo queremos —respondió Lucia en nombre de los tres.
Después de algunos instantes, la aparición recomendó a los pequeños que rezaran el Rosario todos los días Con devoción, para Obtener la paz del mundo. Dicho esto, comenzó a elevarse. desapareciendo hacia el oriente. 


Reflexión

Mucho antes de que el Ángel Gabriel diera a María el mensaje de que Dios la había elegido para ser la madre de su Hijo, ella había decidido entregarse entera y exclusivamente a través del don de la virginidad perpetua.
María sabía que Dios había establecido una Alianza – un lazo familiar- con el Pueblo de Israel en el Monte Sinaí. El Señor se había mantenido el a las promesas de la Alianza, pero Israel había violado esa fidelidad. Con sus repetidas desobediencias a los Mandamientos de Dios, Israel demostró ser una esposa adúltera. María, consciente de la historia de su pueblo y dolida por las infidelidades narradas por los Profetas, anhelaba vivir amando a Dios como su esposa fiel para reparar los pecados de su pueblo.
A continuación, la descripción del Papa Juan Pablo II del deseo de María de permanecer virgen toda su vida:
Ella misma deseaba encarnar en sí la imagen de la esposa completamente fiel y plenamente entregada al Espíritu divino y, por eso, se convierte en el comienzo del nuevo Israel, es decir, del pueblo querido por el Dios de la alianza en su corazón de esposo. María no usa, ni en el diálogo ni en el cántico, términos de la analogía nupcial, pero hace mucho más: confirma y consolida una consagración que ya está viviendo y que resulta su condición habitual de vida. En efecto, replica al Ángel de la anunciación: «No conozco varón» (Lc 1, 34). Es como si dijera: soy virgen consagrada a Dios y no quiero abandonar a este Esposo, porque creo que no lo quiere él, tan celoso de Israel, tan severo con quien lo ha traicionado, tan insistente en su misericordiosa llamada a la reconciliación. María es consciente de la infidelidad de su pueblo y quiere ser una esposa fiel al Esposo divino, tan amado.
Dios envió al Ángel Gabriel a la ciudad de Nazaret a decirle a María que había aceptado su deseo de pertenecerle exclusivamente a él y que, de hecho, él había puesto en ella ese deseo. El deseo de María de permanecer virgen era, en realidad, una respuesta al amor fiel de Dios hacia ella. El Ángel le anuncia a María que ella concebiría al hijo de Dios en su virginidad a través del poder del Espíritu Santo que vendría sobre ella y la cubriría con su sombra. Ella se convierte entonces en virgen, esposa y madre simultáneamente. La elección libre de María de permanecer virgen fue lo que posibilitó su pertenencia completa a Cristo como su madre y a cada uno de nosotros como nuestra madre amorosa. La Santísima Virgen María fue testigo de que el precioso valor de la virginidad existe siempre en orden al amor esponsal y la maternidad.


Oración

Dios Todopoderoso y Eterno, María se entregó a Ti sin reserva a través del don de su virginidad. Así como amó a Jesús con todo el corazón, sigue amando y sirviendo a todos sus hijos en la tierra. Por medio de su ejemplo, infunde en todos los miembros de tu Iglesia un aprecio más profundo del valor de la virginidad. Ayúdanos a comprender que la virginidad es el regalo perfecto que los esposos se entregan el uno al otro el día de su boda. Inspira a muchos jóvenes para que abracen una vida consagrada célibe o virgen en el sacerdocio o la vida religiosa. Enséñanos el significado de las palabras de tu Hijo: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5:8). Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

ORACION FINAL

¡Oh Dios!, cuyo Unigénito con Su vida, muerte y resurrección nos ha merecido el premio de la eterna salvación: Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos los ejemplos que contienen y consigamos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


JACULATORIA

¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
















NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, DÍA 1




ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


+Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, a s í c o n f í o e n v u e s t r a b o n d a d y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.



ORACION PREPARATORIA

Santísima Virgen de Fátima, Madre del Verbo encarnado, tesorera de los bienes del Cielo y refugio de los que somos miserables pecadores; a vuestro corazón maternal recurrimos con fe viva y filial cariño, pidiéndoos la gracia de jamás cometer el pecado mortal y de hacer siempre la voluntad de Dios. Con la confianza que nos inspiran los innumerables prodigios que obráis constantemente en aquellos benditos lugares de Fátima y por medio de vuestras milagrosas imágenes. Dirigimos nuestros ruegos a vuestro Corazón Inmaculado, seguros de que, al oír nuestras humildes súplicas, nos alcanzaréis el favor que os pedimos en esta Novena, si es para mayorGloria de Dios, honor vuestro y provecho de nuestras almas. Amén.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!


DIA PRIMERO

Consideración

MARÍA. MADRE NUESTRA

Entre las innumerables prerrogativas con que el Altísimo dotó a Nuestra Señora, la Virgen María, es la principal la de ser Madre del Verbo encarnado. Ni en los cielos ni en la tierra hay dignidad más encumbrada que la suya, si exceptuamos la del mismo Dios... pero no es María solamente Madre de Jesucristo, sino también Madre de los hombres. Y esto no de una manera honorífica o ficticia, sino real y verdadera en el orden sobrenatural. Cuando su divino Hijo se hallaba en el Gólgota próximo a morir, dirigió a San Juan, y en San Juan a todos los hombres estas consoladoras palabras; «He ahí a tu Madre (Juan, XIX. 27). Y desde aquella hora, es María nuestra dulcísima Madre con toda verdad y derecho, ya que ella, aceptó voluntariamente ser Corredentora de la humanidad y contribuyó con eficacia a nuestro espiritual renacimiento.
¡Y qué bien ha demostrado María Santísima! en el decurso de los siglos, ser Madre poderosa, Madre compasiva, Madre amorosísima de los hombres. La Historia nos la presenta como un trono de misericordias, siempre intercediendo, siempre acogiendo y perdonando, siempre derramando a manos llenas, raudales de gracias y beneficios sobre sus ingratos hijos. Díganlo si no aquellas montañas de Fátima, que Ella santificó con su presencia, adonde acuden anualmente muchedumbres de peregrinos, buscando remedio a sus pesares. Díganlo sus innumerables devotos que, el beber el agua milagrosa de Fátima o al orar confiadamente delante de alguna de sus imágenes, han sentido, a lo menos, consuelo y alivio en sus tristezas desgracias.

¡Cuán mal hemos correspondido hasta el presente a tus bondades, oh, Madre nuestra! Concédenos arrepentirnos de nuestras ingratitudes y ser desde ahora sumisos, leales, verdaderos hijos y devotos servidores tuyos.






Lección Histórica

EL SANTO ANGEL Y LOS NIÑOS DE FATIMA

Un día, en el verano de 1916, cuando los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, rezaban el Santo Rosarlo en los alrededores de Fátima (Portugal), divisaron una figura humana, de luz blanca y vivísima, que, al aproximarse a ellos, les dice:

—No tengáis miedo. Yo soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo.

Y, arrodillándose, doblo la frente hasta el suelo, repitiendo por tres veces:

— ¡Oh, Dios mío! YO creo, adoro, espero y os amo. Pido perdón por los que no creen, ni adoran ni esperan, ni aman.
Algún tiempo después, nueva aparición del Ángel que vuelve a decir a los niños:

—Rezad, rezad mucho, los Sagrados Corazones de Jesús y María, tienen designios de misericordia sobre vosotros. Ofreced continuamente al Señor
 Oraciones y sacrificios en reparación de los muchos pecados con que es ofendido y pidiendo por la conversión de los pecadores.

En una tercera aparición, vieron al Ángel sosteniendo en la mano un cáliz y encima la Sagrada Hostia, de la cual caían sobre el cáliz algunas gotas de sangre. Dejó el cáliz en el aire, y arrodillándose junto a los niños, les hizo repetir por tres veces:

«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.»

El Ángel Se levantó, tomó la Sagrada Forma y le dio a Lucía. Luego reparte el cáliz entre Jacinta y Francisco, diciendo:

—Tomad el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres Ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.

Postrándose de nuevo, repitió por tres veces la antedicha oración, y desapareció.


Reflexión

Ya que Dios crea un alma inmortal a través de la unión conyugal del hombre y la mujer, la concepción de toda persona humana es sagrada. Dios llama a la existencia a la persona con su amor, incluso si la concepción se diese por un precario acto de lujuria o violencia.

Cuando la Virgen María fue concebida en el seno de su madre, Dios creó su alma inmortal y la llenó de Su Vida Divina. 
En la Inmaculada Concepción, Dios redimió en forma especialísima a María preservándola del Pecado Original en previsión de los méritos de Cristo, el Salvador.
Desde el primer instante de su vida, María era de una hermosura plena, llena de gracia (Lc 1:28), sin ningún rastro de egoísmo ni inclinación al pecado y con una libertad sin igual para amar a Dios y a todos los demás. En la concepción de María, Dios la dotó de las armas para destruir el reino de Satanás (Gen 3:15). La caridad de Cristo llenó a María desde el primer instante de su existencia, dentro del vientre de su Madre.

Con estas palabras proclamó el Papa Pío IX el Dogma de la Inmaculada Concepción: 

Declaramos, pronunciamos y decimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso, en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada de toda mancha del pecado original, es doctrina revelada por Dios y por consiguiente debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.

La buena noticia de la Inmaculada Concepción es que hay más amor en el alma Inmaculada de María que mal en el mundo. En su Inmaculada Concepción, Dios dotó a María de la capacidad para dar su sí, libremente a su plan de salvación en Cristo y para ayudarnos a nosotros, sus hijos, a decir también que sí.


Oración

Dios, Padre Todopoderoso, en el momento de nuestra concepción llamaste a cada uno de nosotros a la existencia con tu amor. Amaste a María asombrosamente en su Inmaculada Concepción, preservándola de heredar el pecado de Adán por los méritos anticipados del Salvador. La preparaste en su concepción para ser la Madre y compañera de tu Hijo y nuestra madre amorosa. Concede a toda persona una reverencia cada vez más honda hacia tu presencia y acción creadora en la concepción humana. Ayuda a todos a reconocer el mal que hay en el aborto y la anticoncepción, y todos los pecados que ofenden a nuestro Dios Creador. Que, en el abrazo maternal de María, todo católico promueva la veneración a la vida humana en nuestra nación. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.






ORACION FINAL

¡Oh Dios!, cuyo Unigénito con Su vida, muerte y resurrección nos ha merecido el premio de la eterna salvación: Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos los ejemplos que contienen y consigamos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


JACULATORIA

¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!